Esta calculadora estima el valor futuro de un plan de ahorro o inversión combinando cuatro variables: el capital con el que empiezas, lo que aportas cada mes, la rentabilidad anual que asumes y los años que lo mantienes. Te permite ver, sin hacer cuentas, el efecto del interés compuesto: el interés que generas no solo sobre tu dinero, sino también sobre los intereses ya acumulados.
Calculadora de interés compuesto
Mueve los sliders y descubre cómo se comporta tu dinero cuando aportas de forma constante. La calculadora está arriba del todo porque aquí vienes a obtener un resultado, no a leer teoría primero.
Simulador
Ajusta capital, aportación, años y rentabilidad. La coherencia del estado se mantiene también si arrastras el slider al valor de un preset.
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Mueve cuatro controles. Capital inicial: el dinero con el que partes hoy (puede ser 0). Aportación mensual: lo que añades cada mes de forma constante. Rentabilidad anual: el porcentaje medio que esperas al año; es una hipótesis, no una promesa. Años: el horizonte de la inversión. El resultado se actualiza al instante cada vez que mueves un control, sin recargar la página.
La calculadora convierte la rentabilidad anual en su equivalente mensual y capitaliza mes a mes: cada mes suma tu aportación al saldo y aplica el interés sobre el total acumulado. Matemáticamente, las aportaciones siguen la fórmula del valor futuro de una renta periódica, y el capital inicial crece de forma compuesta en paralelo. Supuestos: asume una rentabilidad media constante (la realidad oscila año a año), no descuenta inflación (el resultado es en euros de hoy, no en poder adquisitivo futuro) ni impuestos (es una cifra bruta).
Aporta 300 € al mes durante 20 años a un 7 % anual, sin capital inicial. Habrás puesto de tu bolsillo 72.000 € (300 € × 240 meses), pero el resultado ronda los 152.000 €: cerca de 80.000 € vienen solo del interés compuesto. Si mantienes esos mismos 300 € durante 30 años en vez de 20, no obtienes un 50 % más, sino más del doble: esa aceleración del tramo final es "la bola de nieve".
La cifra final es orientativa, no una garantía. Fíjate menos en el número exacto y más en la sensibilidad: cuánto cambia el resultado al subir la aportación frente a subir la rentabilidad. Casi siempre verás que alargar el tiempo y aumentar la aportación pesan más, y de forma más segura, que perseguir una rentabilidad mayor (que suele implicar más riesgo).
Poner una rentabilidad demasiado optimista y tomar el resultado como un hecho; olvidar que la inflación reducirá ese poder de compra; e ignorar las comisiones: un 1 % anual de más, compuesto durante décadas, se come una parte notable del resultado final.
Supuestos: asume una rentabilidad media constante (la realidad oscila año a año), no descuenta inflación (el resultado es en euros de hoy, no en poder adquisitivo futuro) ni impuestos (es una cifra bruta).
Banco de España — Portal del Cliente Bancario · CNMV — Rincón del Inversor.
Interés compuesto, sin rodeos
¿Qué rentabilidad uso como escenario?
La que tú estimes; el 7 % se usa para ilustrar índices amplios a muy largo plazo, pero la rentabilidad pasada no garantiza la futura.
¿El resultado incluye la inflación?
No. Para verlo en poder adquisitivo, combina esta cifra con la calculadora de inflación.
¿Y los impuestos?
Tampoco; es una cifra bruta. La fiscalidad depende del producto y de cuándo materialices las ganancias.
¿Sirve con aportaciones pequeñas?
Sí: el interés compuesto premia la constancia y el tiempo más que el importe.
Resultados orientativos con fines educativos · Información educativa, no asesoramiento financiero.